- Área: 380 m²
- Año: 2016
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Fotografías:César Béjar Studio
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Proveedores: ARKAR, Interceramic, Natural Urbano
INTRO
El arte es una de las mayores expresiones de lo humano, es algo que alimenta el espíritu y que es percibido de distinta forma por cada uno. La arquitectura ha tenido siempre una íntima relación con el arte y con lo estético, sin embargo, el espacio no solo se contempla, se vive en él y al ser apropiado nace la arquitectura. La atmósfera y la expresión de este proyecto llevan como premisa la idea de construirle al cliente, una pintora y amante del arte, una casa que mantenga el espíritu de una galería de arte al interior y que a su vez tenga el carácter de un objeto de museo hacia la calle, un objeto que puede ser contemplado y reinterpretado por cada observador.
EL PROCESO
El emplazamiento de los espacios fue determinado a partir de imaginar distintos recorridos y situaciones dentro de la casa que le dieran al usuario una experiencia distinta en cada uno de los espacios que van articulando la casa. Uno de los principales requisitos de la madre de la familia era que existiera un estudio para pintar, pero a su vez que existiera un espacio para exhibir el trabajo hecho por ella misma a sus invitados. Esto provocó en nosotros la intención de convertir la parte social de la casa en una experiencia similar a una galería de arte
LA CASA
Al frente de la casa tenemos a nivel de calle el estacionamiento, sin embargo, el acceso peatonal se eleva 1.60 mts. de manera que al ingresar a la casa se tenga una vista directa de la presa El palote, pues el contemplar agua y el paisaje era una petición predominante de la familia. Una vez que se ingresa, además del paisaje, se aprecia la gran amplitud del espacio interior debido a la gran altura del espacio destinado para la galería y estancia para los cuales uno vuelve a bajar al nivel cero en donde también encontramos espacios de servicio como la cocina, comedor y baño. Estos últimos tienen su propia altura a una escala más íntima que crea otra atmósfera. En este nivel también tenemos el acceso a una terraza cuyas escalinatas se van mezclando con el jardín hasta descender a este último punto del terreno en el que encontramos cuarto de lavado y gimnasio. Un muro de piedra extraída del terreno se eleva en la colindancia para enmarcarnos el paisaje natural.
Volviendo al nivel de acceso tenemos un pasillo que nos invita a contemplar desde otro ángulo el espacio social y la galería, a su vez nos comunica al estudio, mismo que se funde con el paisaje y con el jardín por medio de acristalamientos que dotan de luz y ventilación.
En la parte superior tenemos las habitaciones, a estas se llega a través de una escalera lineal de concreto que junto con una serie de domos crean un espectáculo casi escultórico entre la luz y el espacio continuo de circulación que ya una vez que llegamos a la planta alta va recorriendo la gran altura central de la casa. Las habitaciones están dispuestas en ambos extremos del terreno, por el lado Este se encuentran 2 habitaciones cuya vista permite contemplar el resto de la ciudad y el paisaje circundante, un balcón comunica las 2 habitaciones creando un pequeño intersticio de convivencia. En el lado Oeste se dispone una habitación que se orienta hacia la calle y que a su vez se comunica con el espacio diáfano de la casa, lo que le da una cierta autonomía de las demás habitaciones, pero al mismo tiempo se mantiene ligada al conjunto, casi inmediato a esta habitación se encuentra una terraza que sugiere un espacio de convivencia que dialoga más con la calle y con los vecinos.