Desde su creación en la primera mitad del siglo pasado, Lego no sólo se ha transformado en una especie de fetiche para los arquitectos, si no que además ha evolucionado para explorar las infinitas posibilidades que se esconden detrás de su recreativo y didáctico propósito inicial.
Habíamos visto su utilización en réplicas de obras arquitectónicas clásicas, intervenciones urbanas, juegos virtuales, e incluso en la construcción de elementos arquitectónicos a escala 1:1 y casas completas. Pero nunca antes habíamos reconocido su potencial como moldaje. Su resistencia al sumarse a otras piezas, y su facilidad de armado y desarmado, permiten generar un encofrado eficiente y fácil de manipular, que al ser rellenado con concreto genera -en su negativo- increíbles piezas de mobiliario, incluyendo diferentes texturas.
Te invitamos ver el video para conocer este innovador sistema de fabricación de muebles, ¿alguien se atreve a intentarlo?