
La fachada es el paramento exterior de un edificio, generalmente el principal, por lo que su composición formal y volumétrica cobran gran importancia. A través de ellas se debe expresar los conceptos principales del edificio, bien su funcionalidad, bien su aportación al medio; y además debe encajar en el entorno en el que se sitúa el edificio, pasando desapercibido o, por el contrario, destacando, como una gran “escultura urbana”.
Todo ello se consigue con los distintos elementos compositivos de la fachada, de los que cabe destacar:
- La “Silueta” del edificio.
- Formas y volúmenes salientes como: ventanas, balcones, cuerpos, etc.
- Texturas, que dependen de los materiales utilizados.
- Colores, que dependiendo también de los materiales compositivos de la fachada.
