
En la introducción de su famoso libro titulado Cities for People (Ciudades para la gente), el arquitecto danés Jan Gehl afirma que históricamente, en la mayoría de las grandes ciudades del mundo, la escala humana ha sido un factor descuidado en los procesos de planificación urbana. A medida que las nuevas tecnologías nos han permitido construir edificios más altos, más grandes y más complejos, hemos pasado de diseñar espacios para las personas a desarrollar un nuevo tipo de arquitectura, una arquitectura completamente ajena a nuestra propia condición humana. Las estrategias de planificación urbana tomadas “de arriba hacia abajo” ignoran la necesidad de espacios adecuados para nuestros sentidos, priorizando la velocidad, la funcionalidad y, obviamente, la rentabilidad.